27 mar. 2012

Journey

Recorrer muchas carreteras
volver a casa
y verlo todo como si fuera la primera vez -T. S. Eliot

Cuando salimos en este viaje todo el mundo esperó que... bueno... viajemos. Pero este viaje tiene mucho más que eso, pretende ser una experiencia en sí, pretende no ser un mero traslado, sino un trayecto.  Los ingleses ya entendían estos conceptos, y les llamaron trip y journey para diferenciarlos. 

Y es en esa misma confusión en la que muchos caemos. Por momentos se trata de pedalear, pedalear y pedalear olvidándonos a veces lo importante que es contemplar. Ese ejercicio de traslado en pocas noches y estadía otras tantas es el mecanismo que hasta ahora ha caracterizado esta travesía. Es aquel mediante el cual nos hemos visto recompensados con gente maravillosa que en poco tiempo te invita a pasar a su vida formando parte de ella... Pero también comienza a suceder algo curioso: se convierte en una rutina.

No es que una rutina sea mala o buena por sí sola, pero es justamente algo que no se espera que tenga este viaje, y en lo que sin embargo caemos sin darnos cuenta.

Todo esto surgió a mí tras varios días de estar en Santiago de Chile y Rancagua. Aquí nos hemos reencontrado con varios amigos que casi son familiares y cuyas historias merecen una publicación a parte; y por esto mismo es que nos hemos visto obligados a detenernos, a dejar las bicis por unos cuantos días, y a encontrarnos a nosotros en una de las formas más transparentes que existe: a través de la mirada de quien nos conoce.

Que sucediera esto fue algo que llamó poderosamente mi atención. Pensé que justamente moviéndose todo el tiempo es que uno crece, pensé que el ir de acá para allá y conocer gente nueva a cada rato era la clave de esto, y sin embargo me doy cuenta que, una vez más, estaba equivocado. No es estar en constante movimiento lo que nos lleva a crecer, es simplemente, nuestra propia capacidad de encontrarnos en el otro.

Parece ser que, después de todo, para viajar es importante, también, detenerse.


2 comentarios:

achusky dijo...

La frase que pusiste como prólogo: la leí al final de mi viaje al sur...justo antes de llegar a la terminal de Córdoba, fue una sensación de: "¿Me estás hablando a mi?"
Después de mi historia, necesitaba viajar y necesitaba volver. Inmerso en la rutina no podía ver nada claro. Y hoy a la distancia veo experiencias y aprendizajes muy valiosos.

Y quiero decirles lo siguiente, algo que es muy dificil, pero ustedes ya vencieron una y otra vez: Hagan siempre lo que quieran hacer, sigan su corazón y que nada ni nadie los ate. Personas y situaciones que se fueron cruzando en mi camino (ustedes entre ellos), me enseñaron en muy poco tiempo que cada uno de nosotros es un mago...creador de su propia historia y realidad, capaz de transformar cada situación en algo favorable.
Cuando lleguen al final del viaje, se van a dar cuenta que el Universo siempre estuvo a favor de ustedes. Y ahi...van a empezar otro viaje.

Les regalo una canción: http://www.youtube.com/watch?v=-SR9iRGkmVY

Diego González dijo...

¡Pucha! ¡Que difícil responder un comentario como este! De verdad, loco, no podría estar más de acuerdo con tus palabras, no podría compartirlas más...

Muchas, MUCHAS gracias por estar del otro lado y seguir formando parte de esto tanto siguiendo las historias como, lo que es mucho más importante, compartiendo las tuyas.

Estoy seguro que nuestros caminos se van a volver a cruzar... en ese otro viaje.

¡Un abrazo grande!

 
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