20 feb. 2012

Arritmia

Al momento de escribir este post vamos 46 días de viaje, y jamás tuvimos que pagar alojamiento. Aún hoy ese dato me asombra, y discutiéndolo con el Danny decidimos que así debería ser, que a no ser por un caso de necesidad real, no pagaríamos hospedaje. ¿El motivo? Queremos mostrar que las cosas se pueden hacer de una manera distinta, en la que el dinero no es siempre el principal motor.

Y no se me ocurre mejor ejemplo de eso que Milva, que sin saberlo se convertiría en nuestra guía en esa materia. Ya nos lo había advertido, a las 19:00 tenía un partido de volleybol, por lo que debíamos intentar llegar antes a su casa. Con un “Adiós” ahogado en nuestras gargantas nos despedimos de Melisa en Paraná y de Diana, una amiga uruguaya que de pura ca(u)sualidad nos encontramos allá.

Llegamos 18:40, y Milva nos recibe con un gran abrazo y una sonrisa afable. Inmediatamente nos presenta su casa, la que compartirá con nosotros durante los próximos 4 días, y sin más, yéndose, nos dice:
- Aquí tienen la llave de ustedes, vuelvo en una hora y algo
En tan sólo un gesto logró representar lo que miles de guerras tratan de refutar.

Los días siguientes nos lo tomamos de descanso, por  primera vez en el viaje intentaríamos aprovechar para decantar todo lo que habíamos vivido, todo lo que habíamos aprendido. Nunca pensé que iba a ser tanto, y que tan poco sería el margen para escribir para el blog, para escuchar música, leer, o incluso y lo más importante, estar quieto... Claro, ¡pelotuda la conclusión mía teniéndose en cuenta que viajar trata de moverse! Pero más que eso, se trataba de asimilar todo lo que había sucedido: la gente que habíamos conocido, las dificultades que habíamos pasado, ¡y tan solo en 19 días de viaje!

Luego de habernos puesto un poco al día, con el misma calma que habíamos adquirido, recorrimos la ciudad de Santa Fé, que entre sus viejas ruinas dejadas por el paso de los Franciscanos, dejaba entrever fragmentos de historia contemporánea, dictadas entre mate y mate en una clase informal por el maestro Lalo, el novio de nuestra anfitriona.

Y así fue que, recordando nuestro paso en las últimas semanas, tejimos puentes de nuevo a Gualeguaychú, y de ahí a Uruguay, para que nuestra guía reencontrara en su futuro lo que nosotros en nuestro pasado: “ecos de candombe, de murga, de rock en el Teatro de Verano” ↗, para así conocer el carnaval de mi tierra, ese en el que el círculo se cierra una vez más, y una amiga, que comprende el concepto de que las cosas se pueden hacer de forma diferente, le devuelve el gesto alojándola en su próxima aventura.

7 comentarios:

Topacio dijo...

ay, qué lindo todo bo!!!! me encanta leerte tan feliz!!!
te quiero compadre!!

Diego González dijo...

¡Gracias por el aguante de siempre, loquilla, de verdad! :)

Yo también las quiero :D

Cedric dijo...

Ya no sólo Montevideo es un pañuelo, sino que con los viajes de ustedes Sudamérica se achica.

Llamalo casualidad, o causalidad... este sábado estuvimos en el tablado con Milva, Judith y Ezequiel, unos couchsurfers que se estaban quedando en lo de Juampa. Sí, la misma Milva que te otorgara su casa con toda confianza. Junto con Nancy hicimos de traductores de las parodias de las murgas Uruguayas (entre otras sobre que tenemos el Censo más largo del mundo :P ). Disfrutamos una tarde juntos y ya se fueron ellas a la Pedrera. Se nota que son personas que disfrutan de esta misma experiencia que están viviendo ustedes. Compartir la vida con tanta gente nueva de una manera tan fraternal.

¡Abrazos y fuerza para esas pedaleadas!

Diego González dijo...

¡Noooo! ¡Muy fuerte, boludo! ¡Ahora Milva es oficialmente parte de la familia! Jajaja ¡Que groso! Pero no se me ocurren mejores personas para que vayan al Teatro de Verano que ustedes, ¡que copado! :D

Diego González dijo...

¡Noooo! ¡Muy fuerte, boludo! ¡Ahora Milva es oficialmente parte de la familia! Jajaja ¡Que groso! Pero no se me ocurren mejores personas para que vayan al Teatro de Verano que ustedes, ¡que copado! :D

Rafael Carlos Gimenez dijo...

Me encantó tu post... ese sentimiento de saber que las cosas pueden ser distinta me ha llevado a apuntarme en CouchSurfing y a través de ello a conocerlos. ¡ Éxitos y nos vemos en Mendoza!

Diego González dijo...

¡Nos veremos allí, Rafitaaaaaaa! :D

 
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